Mi tronco hunde los pies en tierra roja
en el amanecer blanco del principio
Con la raíz atraviesa el intervalo,
un aljibe gris de años o siglos,
pariendo ramas fuertes con sus frutos
Árbol temprano, las estiro
y empujo al cielo a llegar más alto
La savia añeja festonea mis venas,
xilema ascendente y floema que baja,
repitiendo un legado de luz y de sombra
Un huso de madera gira enrollando el hilo
de mis noches, enredando los nudos de la trama,
cruz de patrón cambiante por la fuerza
Entonces soy, y el color despierta de asombro
palideciendo extraño a la luz del día
Ahora voy cerrando los puntos
de las íes, va deshaciéndose en hojas
la labor truncada entre los dedos
Va enflaqueciendo el árbol y el arraigo
se arrepiente, removiendo los terrones
El camino se acaba entre las piedras
Solo un oscuro cabello me sujeta
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