22 diciembre 2024

SIN RED

 Hay quien pliega las esquinas

de esta esfera planetaria

escarbando en la luz diaria

hasta sacar las espinas.

Llenan pantallas, divinas,

lanzan con la mano un beso

equilibrando su peso

sobre un alambre de espino

disparando, de camino,

cayendo ante el retroceso.



14 diciembre 2024

LA SILLA DE CEREZO (Industrias y andanzas de Alfanuhí)

Arrumbada en aquel desván oscuro,

factura de una vida interrumpida,

tu médula de silla se rebela

clavando las raíces en el suelo.


Del respaldo se asoman desvalidas

dos ramas verdes de hojas incipientes

y cinco flores tristes de árbol joven

que sufre al ver su savia refrenada.


Tres cerezas me das en primavera,

fruto escaso del día pasajero

de un tren que no salió con el silbato.


Por añorar el sol en tu regazo,

quien se sienta a vivir siempre en presente

languidece contigo y con la tarde.




Ilustración de Asen Stareishinski




06 diciembre 2024

CAPITULACIÓN

 Sé que no puedo mejorar la luz del día,

que los golpes se hunden y anidan en la carne.


Mis pies de enredadera se clavan en el suelo,

mi cintura se dobla en un ángulo agudo

y en el cuello me nacen unas flores moradas 

que alargan sus raíces para cerrar un pacto.


Hay un silencio esencial bajo el ruido mordiente

que desvela la llana geometría de las cosas:

la huella del vómito, siempre es estrellada.



30 noviembre 2024

IMAGO

 Formé mi imagen clara y transparente

con las facetas lisas flor de cuarzo

que granula en su base a pie de tierra

en roca de agua y pétalo cerrado


Fui dardo esquivo, silbo entre opiniones

y estelas de turbinas por el cielo

yendo entre cirros sol que se derrama

sobre la piel que encierre su deseo


Soy reguero de arena depurada

que va alumbrando el brillo en los metales

y sombra de un talón alzado al viento

a punto de apoyarse en línea al margen


Acabaré entallada en árbol viejo

empapando mi nombre con su savia

para contar de lejos lo que he visto

sin perder una gota en la ventaja





24 noviembre 2024

ELVIRA CORTÉS - (La balada del río Fresquillo)

 Desde aquí oigo los trenes de la estación donde conocí a Emilio, 

era maquinista de un tren de carga.

Allí mismo le esperé muchas tardes con mi mejor vestido

entre el rumor de los trenes y el de la gente.

Poco me importó nadie

cuando decidí quedarme embarazada. 

Tuve que recurrir a mis cuatro hermanos

para que convencieran a Emilio

dando un largo paseo por el río,

tras el cual me pidió en matrimonio.


Para disgusto de todos,

fui feliz hasta el día en que enviudé.

Fotografía: Marián Tobalina


23 noviembre 2024

ASFALTADO

Hoy duerme conmigo el ruido de una inmensa maquinaria.

Me asomo a su estructura, mayor que un edificio,

que se complace en aplastar crujientes filas de hormigas.

Es un buque mercante cargado de soles,

que entona frente a mí el grito agudo de un cetáceo.


Cuando su proa abre la negra espuma,

las mujeres agitan sus trenzas verdes de algas

para avisar del peligro del casco a los corales

y estalla un borboteo de olas que baten

contra la abrupta escollera que corta la salida.

Los vecinos ven pasar la nave con mansos ojos de buey

desde hileras de ermitas por donde asoman los cangrejos.


En un inesperado maremoto, la nave sacude los cimientos

de esta antigua civilización donde estamos varados,

convencidos de que estudiamos el gobierno

de los astros y sus revoluciones,

describiendo siempre la órbita de un mismo día.


Una señal naufraga en un embate

y confía en que vengan a salvarla,

sin saber si volverá a marcar ella el paso

o lo hará el falso cíclope

que regula las corrientes en los estrechos.


Los motores se tragan el murmullo de los jubilados

que entrechocan leyendas para salpicar la Historia.

Yo escribo mi versión en unas pocas letras

que bailan conmovidas al temblor de los cristales,

y con un astrolabio marco puntos en el cielo

para inventarme cartas de navegación que nos indiquen

una posible salida a mar abierto.


Al cambiar la sombra de opinión,

la escuela abre sus mandíbulas de presa

y oigo a los niños gritar que quieren ser marinos inmunes al álgebra.


Mientras dos ninfas ensayan su frescura ante el piloto,

escucho un trueno de avalancha

que desata los aullidos de los lobos de mar sobre el cemento.

La silueta de un pez araña,

proyectando su sombra sobre el fondo,

corre a esconderse en mi abrazo

donde buscamos juntos un consuelo.


Cansada de temer el fin del mundo,

salgo a enfrentar al monstruo desde el muelle.

Voy desprovista de arpón y de futuro

y se apoderan de mí unas caracolas

que me silban al oído mentiras saladas.


Dibujo el lento viaje del sol con el dedo

y cuando ya soy capaz de tañer el horizonte

veo que el enorme artefacto,

cargando en la bodega la luz del día,

se aleja balanceándose calle abajo

como un viejo elefante de paso torpe y absoluto.



16 noviembre 2024

SOMBRA NUMERADA: 2

Viajeros que en el andén

se empapan de desconsuelo,

y no ha empezado a llover.


Fotografía: Simon Smith

 

CANCIÓN DE INVIERNO

 Un triste son urbano de ventanas

que me moja con gotas ateridas

y desmaquilla caras sorprendidas

en un subir la cuesta en calles llanas,


de árboles que, atusándose las yemas,

sacuden con sus nudos la ceniza

y se ajustan la bata escurridiza

para abrirnos la puerta sin sus gemas,


de asfalto que no puede hacer alarde

de resumir mi huella en este día

sin que el agua le impida que se guarde.


Cuánto rumor callado se deslía

mojado en el café de media tarde

que me han servido en esta mesa fría.


09 noviembre 2024

DIÁLOGO CON LUZ Y SOMBRA

 Converso con la luz que barre el suelo

y encala la pared con oro blanco,

enmarca el degradado de una hora

y abraza intensa el pomo de la puerta


Discuto con la sombra reclinada

que languidece al ras de los minutos

aliviando mis ojos, velo negro

que sale en falso aviso de la noche


De luz y sombra se hace una cortina

a través de una espesa enredadera

De rombo de enrejado, las baldosas

del damero en que avanzo un movimiento


Luz en papel, mi sombra escrita en tinta

garabato alumbrado en la corriente

Hilo de vida ansiosa por quedarse

que sigo hasta que acaba


EN BLANCO Y NEGRO

 En pie apuntado, un día en una aguja

que gira el brazo de aspa de gigante

Yo molienda futura en blanco y negro

Tú impresa para siempre en esta foto


Al sol de tu reloj de arena blanca

el pelo se me traba en una horquilla

la cremallera se ancla en sus raíles

y tus manos resuelven y me sueltan


Serie completa, soplo de un minuto

del nombre escrito en lascas empolvadas

Hombro con hombro brisa y sigo al tanto

Pie entre pisadas, sombra entre las huellas


Vaivén del aire absorto y voy, de lejos,

por la raya continua hasta tu cruce




02 noviembre 2024

VENDRÁ

 "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos"

Cesare Pavese


Vendrá puliendo bordes y salientes

de la mesa gastada, polvorienta

donde repasas todas las costuras

presintiendo sus manos en mi espalda


Se habrán ido muriendo las palabras

apartadas apenas en arcenes

Despertaré consciente

en el umbral mojado

donde dormí contigo

La veremos girar en el lavabo

y verterse redonda en el desagüe


Descorreré el pesado cortinaje

que en el teatro esconde la salida

y con mis pies descalzos 

sellaré los peldaños de bajada


01 noviembre 2024


...entonces, compro la calma del viajero en su destino

y me desabrocho para cambiarme de traje


Abschied von gestern (Anita G.), Alexander Kluge, 1966


 

VEINTE AÑOS

 Veo de lejos a otros amasar la tierra

y mientras bebo del rocío en los andenes

quiebro un dedo de tiza en el tablero


Soy el aire que se cuela por tramas

tejidas por unas manos nudosas

para acariciarle la frente al tiempo

mientras se muere lentamente en mi regazo


Hoy está enterrado bajo la levedad de mi edificio


28 octubre 2024


En las fachadas

los vanos boquiabiertos

no pestañean


SIN MAPA

Quiero traerte bruma de arbolado

y lavar con vapor tu piel despierta

peinarte con los dedos embebidos

en el centro latente de la turba

Y mientras te desnudo de hojarasca

desabrocharte el pecho y asomarme

para aspirar aroma a musgo fresco

descansando mi frente en tus arenas


Recorreré el desierto asoleado

poblándolo de huellas indelebles

al descender tu Atlas solitaria

en busca de calor o un nuevo cielo

Y cruzaré tu valle en plena noche

empujando la tierra con las manos

Navegaré en el curso de tu río

Fluiré como un alga en la corriente


22 octubre 2024

SONETO DEL CALCETÍN VIUDO

 Han sido siempre dos y ahora es uno,

desafiando las reglas de armonía

que me dan calma y rigen la manía

de guardar par lo par, que no desuno


lo que ya ha unido Dios, y es oportuno

saber sobrevivir a la entropía

cuando yo llevo un pie que se me enfría

al duro amanecer del desayuno.


Al recordar tu forma de sudario 

siento que tengo solo media vida,

y medio cuerpo opina lo contrario.


Te imagino al rehuir la despedida

desairando al que fuera tu adversario,

que ni exime en el cesto, ni te olvida.


SONETO PROFANO 1 o quítame allá ese gospel

Es imposible obviar tanta basura

desde que no te encuentro entre mis cosas;

te intuyo por la sombra en las baldosas

que proyecta tu luz por la abertura.

 

En tu famoso plan, una fisura

que graba de inquietud viva las losas:

creer en ti termina en peligrosas

expresiones morales de la usura.


Viertes mi esencia a gotas en tu alberca,

licuada a plazos desde el parvulario

aunque sea mi alma triste y terca.


Programo las alarmas casi a diario,

tan segura de no tenerte cerca

que no invento siquiera un escenario.


20 octubre 2024

SOLEDADES CÓSMICAS

Sentada al atardecer frente a un lago, me convierto en el centro gravitatorio donde orbitan los planetas. Me bastaría con alargar el brazo para tocarles la frente con un dedo. Robinson conforme con su suerte, he decidido quedarme donde el ruido no altere la composición del aire. 

Cada libro es una ventana al universo para ver cómo se sustentan las nebulosas de palabras en el espacio, como polvo radiactivo. Soy el astronauta que, unido a la nave por un cable umbilical, contempla la Tierra desde el vacío mientras piensa en los que esperan muertos el rescate, abandonados para siempre en un planeta hostil.

18 octubre 2024


Al hielo de hojas

la pisada dibuja

un desliz de ámbar


LA MECÁNICA DEL TIEMPO

Las arenas del mundo se reúnen

en un reloj grávido de tiempo,

incapaz de darse la vuelta.

La duna se desliza, va enterrando

hachas de guerra, naipes,

la urgencia que ha olvidado 

qué más puede pedirme.

El fuego del ocaso, abrasador 

del miedo que destila cada aurora,

me cuenta en pergaminos rígidos 

la historia de aquel viejo perro que se enrosca

al sol de los minutos repetidos.

13 octubre 2024

LA INVIABILIDAD DEL 1

Pasan veloces postes en cuadrilla

enmarcados y vistos de un plumazo

Acaricio en el tren en ventanilla

la sombra del cristal sobre mi brazo


Rompen la ruta ritmos de raíles

inermes de vagón muerto de olvidos

Mi reflejo se puebla de perfiles

de un viajero de labios contenidos


Donde las manos hablan de su oficio

un signo diagonal en las quebradas

me avisa de aparatos sin servicio

y de razones mal acrisoladas .


Filos que muerden piedras blanquecinas

crocante del adiós en dos siluetas.

Van sumando los metros las encinas

Va cayendo la sal por las cunetas


Y doblando paciente las colinas

se me saturan de ecos las maletas



10 octubre 2024

EN ESTOS DÍAS DE LLUVIA

me sorprendo asomada a los charcos,

buscando a mi yo de hoy

entre salpicaduras desiguales.


Mi reflejo es un directo a la mandíbula,

un guijarro que se hunde callado en el limo,

bajo impactos que acribillan las chaquetas.


En un cristal que guarda los colores

como un ave maternal,

me veo llegar, pasar e irme,

desconocida de mirarme por dentro,

peinada de ráfagas.


Hay verde roto por el suelo,

partido a golpes de tos de un cielo ronco,

y paraguas que sortear,

y goterones fríos,

y un silencio que me lleva de la mano.

03 octubre 2024

POR LA RONDA DEL AGUA

Hay un pez de plata uncido a un carro viejo

tiene dos gemas de ámbar en los ojos

manos para nadar bajo mis párpados

dedos para soltarme lascas de óxido.


Hay un pez de tela azul que se descose

lleva en su vientre anzuelo de tres puntas

y bajo las escamas, un sigilo

que me estampa en la piel su nombre y fecha.


Hay un róbalo que carga con rastrojos

que lento, picotea donde duele

y nada por los ríos de mis venas

hasta que desemboca en un cuaderno.


Son seres que tamizan el asombro

de verse relegados en peceras,

pobladas de desidia y de algas grises,

pensando si saltar al suelo seco.

29 septiembre 2024

SOMBRA NUMERADA: 1


Ya es tiempo de arrancar de cuajo las hierbas 

que enraízan en mis huesos,

de llenar de letras mi torrente sanguíneo

para nutrir de otra savia mi cerebro

y vomitar palabras ácidas

que vacíen mi corazón de contenido.


Ha llegado la hora de abandonar

los cuarteles de invierno

donde se pudren los caballos

en su sepultura de hojas 

y solo hilos de sangre seca 

trepan por los muros.

26 septiembre 2024

ESTE SOL QUE NOS QUIERE A TODOS MUERTOS

Sobre mi flor palmar, virgen de agosto,

mil lágrimas de cera derretida

Miras de lado, santo cuerpo inerte,

guardando bajo el manto una pistola


Flores muertas que cargan peso muerto

del balance de líquido en mis venas

Mi humor cerrado cierra en equilibrio

y una válvula se abre a la corriente


Maceración de carne saturada

al matiz de la hora y su misterio

se despega mi piel como una suela

se disuelven mis huesos sin quejarse


Caliente borbollón en el silencio

que encuentra indiferencia de paredes

al vapor del aliento inamovible

que se apoya en mi hombro y se confiesa





MIS MEJORES DESEOS


Que tengas un año de luz tibia y lluvia mansa,

que la primavera elija anidar en tus huesos;

que camines descalzo sobre tu deseo 

y que caigas siempre sobre el aire que te lleva.



Que sueñes algo nuevo que te dicte

los renglones que describen tu materia,

que haya un silencio hábil que te enrede 

y que el ruido te salve de ti mismo.



Te deseo el tacto de la piel ajena,

el crujir de las sábanas de agosto,

y que el perfume carnal de tu apetito

se resuelva del todo contrario a lo imposible.


24 septiembre 2024

LA EDAD Y EL MAR

Ayer fui bajamar

Forcé los remolinos en la orilla

Con palma diminuta pesé arena

y atrapé en la red de algas los cangrejos

Fui resaca que deja más que lleva



Crecí marea viva

Un cardumen de peces de colores

espejo de la escama

un mar de fondo sol contramarea

Caí en nasas ocultas en la roca



Soy pleamar de luna

Atando el cuero recio en flor de nudo

labro surcos que cortan las corrientes

Con la quilla divido el arrecife

Voy salivando espuma sobre cimas



Seré marea muerta

En oleaje quieto de petróleo

madrugaré viscosa entre alquitranes

varada sobre dársenas livianas

Sobre espinas de peces calcinados


22 septiembre 2024

A UN LUGAR COMÚN

Eres, Amor,

un asaltante tras la esquina.


Eres la intención perversa de un anuncio,

las llaves en el bolso que no encuentro,

una voz grave instalada en mi sistema

y un temblor de tierra interrumpido.


Eres, Amor,

la ansiedad de los aeropuertos,

el helecho en los estratos de mi historia,

el vigor de las raíces que levantan las aceras,

un semáforo indiscutiblemente en verde,

la voluntad a horcajadas en un banco

y el regusto a tabaco en las encías.



ORACIÓN

Camino entre cordilleras

sin importarme nada la opinión de las plantas.



Mi frente es el vértice que divide el viento.



Escucho la música que salta desde las azoteas,

donde las cuerdas se tañen con el aire.



Trenzo mis pensamientos con un hilo de estaño.



Mi sombra se desdobla transparente

para contar por mí las baldosas impares.



Juego con las líneas de la acera entre los dedos.



Mis ojos de árbol sospechan del horizonte,

no creen en la lluvia que cae de madrugada.


17 septiembre 2024

GAFAS

Por el hueco de un andén, 

hoy he perdido las gafas de verte.

Tu imagen bordada en un espejo

se cuela entre el asombro de mis párpados

mientras te peinas de perfil.

A golpes telegráficos,

tecleas breves líneas con sus puntos,

con gramática llana de revista,

para lanzar un titular a mi pantalla.

Tu sombra se adelanta al diálogo abierto

y escapa en voz baja,

esquivando el gesto que grita escondido.

Doblas la esquina amarillenta

de una página en el libro de familia,

inmune a la maldición de la sal,

y te vas, fotograma a fotograma,

disolviéndote a cada vuelta de cucharilla.


 

GIRONDINA

Es pura expresión geométrica

un zigzag pragmático y absorto

de rueda que levanta polvareda

Un impulso insulso y pasicorto

Avalancha pérfida, nostálgica, irredenta

de piñón superpuesto

y engranaje

puntual

textual

Una cadena que frena suena

un chirrido ausente de oleico fluido

un vendaval de hojas hojas que se pierden muerden

ocultan

sepultan

en remolino esotérico y cilíndrico,

la espiral amorfa que compra su forma

sola expresión linfática de nódulo alborotado

para cerrar el círculo cerrado

rueda

queda

veda

Inconsistente mente diferente

miente cuando consciente especula y postula

el estropicio

abriéndose un resquicio que da paso al fondo,

descrito en cero trazos como un ojo,

antojo de mujer con curvas

que gira gira al eje y los pedazos.

16 septiembre 2024

ESPÉRAME SIN FALTA

que llegaré envuelta en diminutos cristales

y con los pies quemados por la arena de Sonora

Voy sin más sombra ni más agua que la mía,

obviando el cascabel traslúcido de la serpiente


En este viaje decisivo,

he aprendido que con mi cuerpo

no puedo parar todas las balas

Algunas pasan silbándome al oído

la canción rocosa del alacrán

y de su deseo acorazado


Con dos piedras ahuyento a los coyotes

que se asoman curiosos al filo del sendero

Me siguen desde siempre,

van cubriendo mi rastro de polvo


Camino sin descanso,

me espera tu abrazo terrenal en Atacama

que corta para mí de un tajo este hemisferio.


Me vierto en el sudor, en cada gota,

obedeciendo a la urgencia de los huesos

que duermen soleados, sin testigos.


 

















Fotografía: Marián Tobalina

SOLARIUM

Un pronombre cargado en la mirada te presenta.

La muerte va contigo, agarrada a tu cintura.

Mi vida se detiene, abrazada a tu espalda.


El calor que asciende de tu cuerpo de ciervo,

asomado entre ramas de escarcha,

disuelve la herrumbre en las compuertas.


Se fractura en tu boca

la barrera de cemento que te represa

y te filtras entre el musgo sediento de mis dedos.


Acuéstate a mi lado en un lecho de limo

para ver a los nenúfares, desde el fondo,

alejarse despacio

buscando la luz.



15 septiembre 2024

GLACIAR

Por un roce casual de las manos

        Inmensos bloques de hielo se deslizan

Por cruzar la frontera de unos ojos

        una avalancha rompe el silencio

Por un beso febril en unos labios fríos

        los líquenes renacen en el desierto nival

Por desabrochar los botones de una camisa

        una ballena hace estallar el agua bajo su peso

Por una voz grave al oído

        el hielo se fractura con un ruido seco

Por el tacto en la mejilla del dorso de una mano

        el blanco se decanta del plomo del horizonte

Los hielos se funden y las aguas anegan

        por un abrazo



09 septiembre 2024












Fotografía: Marián Tobalina

NADADOR DE FONDO

Hay, dentro de mí, un nadador solitario

que flota en aguas calmas, subterráneas.

Ha dejado atrás la negra playa helada.


Intenta labrar el mar a golpes secos,

dividiendo las olas, sordas y exactas,

y trazando con su estela el paralelo.


Su sombra es una red alargada y profunda,

que arrastra los secretos de un coral rojo

atrapado entre anémonas voraces.


Cuando una tormenta se aproxima,

adopta una postura invertebrada,

inquilino de fosas como un pez abisal.




08 septiembre 2024

OJOS

Bajo un ojo asombrado de ballena

que registra el azul ultrasonido,

me bate en la rompiente de las sienes

el latir de la sangre que me abriga.



Con un ojo arrugado de elefante,

de paso primitivo y desgastado

vas siguiendo mi impronta por la sierra;

le das forma tallándola en caoba.



En la tensión del ojo de un caballo,

distingues mi deseo horizontal

de galope tenaz de cimarrón.



Tras el velado párpado de un gato,

que analiza los cambios en mis gestos,

escondes tu fingida indiferencia.

ORIGEN

De las chispas que saltan entre un yunque y un martillo

nace un hombre decidido a ser un arma.

Es su voluntad dominar las piedras

y en un extremo exhibe su alegato.

El hombre atiza las brasas de su fragua al rojo,

golpea la materia y la bisela cuadrando su enigma.

Torre cegada,

tiene una cicatriz en un costado.


De las gotas que saltan entre un vaso y su botella

nace una mujer decidida a ser amarga.

Hace sonar un crótalo de cobre,

y en su anular de ámbar propone un desafío.

La mujer oculta un corazón de lava maniatado,

eje central de complejos engranajes.

Escollo sin faro,

en la frente lleva un hilo rojo.


Hombre y mujer son hijos de un mismo delta salado.

En ellos, y en su simbiosis errónea,

el fuego pervierte su naturaleza elemental

y da por fruto una quijada. 

Casa de dos puertas

  Mi casa tiene los vanos opuestos, ventanas imposibles a la calle por donde cruza el aire Cuatro puntos cardinales bien abiertos ...