Mi casa tiene los vanos opuestos,
ventanas imposibles a la calle
por donde cruza el aire
Cuatro puntos cardinales bien abiertos
El techo está roto, por él se vislumbra el cielo
y un avión proyecta su sombra
sobre las tablas del piso
que tiembla bajo el acoso del motor
Mi sillón de lectura no encuentra su sitio
y se mueve a menudo ensayando
la coreografía de un cuervo en el alfeizar
He quitado el felpudo, ya no da la bienvenida
a los zapatos con lustre que le pagan con barro
y lo dejan oblicuo
He quemado mi casa hasta sus raíces
y le he vendido las cenizas a un viajero
Comprad ahora lo que ya no es






