Desde aquí oigo los trenes de la estación donde conocí a Emilio,
era maquinista de un tren de carga.
Allí mismo le esperé muchas tardes con mi mejor vestido
entre el rumor de los trenes y el de la gente.
Poco me importó nadie
cuando decidí quedarme embarazada.
Tuve que recurrir a mis cuatro hermanos
para que convencieran a Emilio
dando un largo paseo por el río,
tras el cual me pidió en matrimonio.
Para disgusto de todos,
fui feliz hasta el día en que enviudé.
Fotografía: Marián Tobalina

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