Veo de lejos a otros amasar la tierra
y mientras bebo del rocío en los andenes
quiebro un dedo de tiza en el tablero
Soy el aire que se cuela por tramas
tejidas por unas manos nudosas
para acariciarle la frente al tiempo
mientras se muere lentamente en mi regazo
Hoy está enterrado bajo la levedad de mi edificio
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