10 octubre 2024

EN ESTOS DÍAS DE LLUVIA

me sorprendo asomada a los charcos,

buscando a mi yo de hoy

entre salpicaduras desiguales.


Mi reflejo es un directo a la mandíbula,

un guijarro que se hunde callado en el limo,

bajo impactos que acribillan las chaquetas.


En un cristal que guarda los colores

como un ave maternal,

me veo llegar, pasar e irme,

desconocida de mirarme por dentro,

peinada de ráfagas.


Hay verde roto por el suelo,

partido a golpes de tos de un cielo ronco,

y paraguas que sortear,

y goterones fríos,

y un silencio que me lleva de la mano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Casa de dos puertas

  Mi casa tiene los vanos opuestos, ventanas imposibles a la calle por donde cruza el aire Cuatro puntos cardinales bien abiertos ...