20 octubre 2024

SOLEDADES CÓSMICAS

Sentada al atardecer frente a un lago, me convierto en el centro gravitatorio donde orbitan los planetas. Me bastaría con alargar el brazo para tocarles la frente con un dedo. Robinson conforme con su suerte, he decidido quedarme donde el ruido no altere la composición del aire. 

Cada libro es una ventana al universo para ver cómo se sustentan las nebulosas de palabras en el espacio, como polvo radiactivo. Soy el astronauta que, unido a la nave por un cable umbilical, contempla la Tierra desde el vacío mientras piensa en los que esperan muertos el rescate, abandonados para siempre en un planeta hostil.

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