Pasan veloces postes en cuadrilla
enmarcados y vistos de un plumazo
Acaricio en el tren en ventanilla
la sombra del cristal sobre mi brazo
Rompen la ruta ritmos de raíles
inermes de vagón muerto de olvidos
Mi reflejo se puebla de perfiles
de un viajero de labios contenidos
Donde las manos hablan de su oficio
un signo diagonal en las quebradas
me avisa de aparatos sin servicio
y de razones mal acrisoladas .
Filos que muerden piedras blanquecinas
crocante del adiós en dos siluetas.
Van sumando los metros las encinas
Va cayendo la sal por las cunetas
Y doblando paciente las colinas
se me saturan de ecos las maletas
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