Sobre mi flor palmar, virgen de agosto,
mil lágrimas de cera derretida
Miras de lado, santo cuerpo inerte,
guardando bajo el manto una pistola
Flores muertas que cargan peso muerto
del balance de líquido en mis venas
Mi humor cerrado cierra en equilibrio
y una válvula se abre a la corriente
Maceración de carne saturada
al matiz de la hora y su misterio
se despega mi piel como una suela
se disuelven mis huesos sin quejarse
Caliente borbollón en el silencio
que encuentra indiferencia de paredes
al vapor del aliento inamovible
que se apoya en mi hombro y se confiesa
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