Bajo un ojo asombrado de ballena
que registra el azul ultrasonido,
me bate en la rompiente de las sienes
el latir de la sangre que me abriga.
Con un ojo arrugado de elefante,
de paso primitivo y desgastado
vas siguiendo mi impronta por la sierra;
le das forma tallándola en caoba.
En la tensión del ojo de un caballo,
distingues mi deseo horizontal
de galope tenaz de cimarrón.
Tras el velado párpado de un gato,
que analiza los cambios en mis gestos,
escondes tu fingida indiferencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario